Tutankamón, la tumba, el oro y la maldición
Tutankamon. La tumba, el oro y la maldicion
Palacio de la Autonomía —Licenciado Primo de Verdad núm. 2, Centro Histórico—
Lunes a domingo, de 10:00 a 19:00 horas.
En esta gran ciudad en la que encontramos pequeños espacios que nos transportan momentáneamente a otros tiempos, encontré esta exposición sobre la tumba de Tutankamón, uno de los más conocidos faraones del antiguo Egipto. Sobre éste quizá todos hayamos escuchado el final trágico que tuvieron sus descubridores, de ahí la famosa maldición de Tutankamon, pero más allá de la superficie nos remonta a esta antigua civilización, que fue una de las fuentes de conocimiento y espiritualidad que iluminaron a la humanidad. No debemos olvidar que todas las culturas en esa parte del mundo se vieron influenciadas y abrevaron en la fuente de conocimientos que los egipcios nos heredaron. Entre ellos una visión del mundo, los dioses, la mitología y por supuesto, de nuestra psiquis. Por ello les invito a visitarla. Los egipcios partían del hecho de que existían muchos dioses y una sola naturaleza. Egipto disfrutaba de una situación privilegiada, al haberse situado a la orilla del Nilo, lo que inevitablemente le ayudaba a asegurar buenas cosechas. Esto, aunado a la cría de ganado, fortalecía en ellos una visión de abundancia. Su especulación religiosa sólo se interesó en el origen de la estructura del mundo, del universo. De ahí se derivó optimismo y alegría de vivir. Lo que crea un aire de misterio alrededor de su religión son sus dioses antropomorfos con características humanas, es decir que también amaban, odiaban, mentían o se enfurecían. Los dioses no se muestran como divinidades reveladas, sino que emanan de la experiencia; son como engranes o motores de fenómenos humanos.
Rostro de Tutankamon

El eterno retorno

Camara mortuoria de Tutankamon Los dioses son cíclicos, reflejo de la condición humana; los mortales, después de haber pasado por la muerte y de haber cumplido ciertos ritos, se asimilan al dios. Algunos dioses expresan el tiempo, al estar unidos a fenómenos naturales, como Hator, la agricultura; Osiris, la meteorología; y Set, la astronomía. Los dioses han sido creados por el demiurgo Atum y su poder es inferior. Sólo Atum parece tener la omnisciencia y el poder de revelar el destino universal. Atum es el creador y el destructor del mundo. En fin, podríamos seguir interminablemente, como la eternidad, pero, por ahora te invitamos a adentrarte en este mundo de los mitos y a que visites esta exposición. -- Carlos Ramírez Hernández
Diplomado en Psicología y Mitología
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